El
primer asentamiento se
concretó en San
Benito. La Asociación
Triglav trabaja en el
rescate del idioma y tradiciones
de esta nación.
En
el marco del 125º aniversario
de la llegada de inmigrantes
eslovenos a Entre Ríos,
esa comunidad organizó
ayer una conferencia sobre
Idioma y costumbres eslovenas
hoy, a cargo de Mojca Jesenovec.
La disertante, profesora
proveniente de Eslovenia,
llegó al país
hace un año, mediante
un convenio entre la Universidad
de Ljubljana –capital
de ese país–
y la Universidad de Buenos
Aires.
Los festejos de la comunidad
local continuarán
el 25 de junio con el 13º
aniversario de la independencia
de la República Eslovena
–de Yugoslavia en
1991– con actos en
Paraná y San Benito.
La
colectividad en Paraná
se encuentra institucionalmente
en formación. Por
esta razón, Jesenovec
recibió la invitación
para formar parte de la
reconstrucción de
esta identidad en la ciudad.
Ella resaltó las
características que
mantiene el idioma hoy entre
los que viven en la Argentina
y la influencia del español.
También
tipificó a los habitantes
de esta nación que
pertenecen, desde el 1º
de mayo, a la Unión
Europea.
“Muchos de los descendientes
conservaron el idioma y
hay gente en Argentina que
lo habla con total fluidez”,
manifestó la profesora
a UNO. Pero remarcó
que la influencia del español
es clara.
Con respecto a las características
de ese pueblo exteriorizó:
“Eslovenia es un país
con mucha diversidad climática
y cultural, y aunque chico
–más pequeño
que Tucumán–
tiene costumbres en cuanto
a la lengua, vestimenta
y comidas muy variadas.
Hay 40 dialectos”,
enfatizó.
Esta Nación se encuentra
en el cruce de culturas
muy distintas, como la italiana,
croata, austríaca
y húngara, y cada
una de ellas ha hecho su
aporte en las comidas, idioma
y personalidad de sus habitantes,
cuestión que aflora
entre los que se trasladaron
a la Argentina porque se
identifican mucho con su
región de origen.
El pueblo esloveno, heredero
de tradiciones romanas entre
los eslavos, perla del Imperio
austrohúngaro, apareció
en la Argentina en tres
corrientes migratorias.
La primera llegó
a Entre Ríos en 1879
proveniente de la región
costera de Primorska, y
se radicó con fuerza
en San Benito. Después,
entre los años 1926
y 1929, llegaron unas 25.000
personas de Primorska, Prekmurje,
Suha y Belukrajina y se
instalaron en Mendoza, Córdoba,
Bariloche y Santa Fe. Por
último hubo una gran
inmigración, luego
de la Segunda Guerra Mundial,
que se instaló en
Buenos Aires.
Muchos llegaron con una
particularidad: su pasaporte
indicaba que provenían
del imperio austrohúngaro,
con lo cual no se los identificó
como eslovenos. “Ése
es el trabajo de rescate
que estamos realizando desde
esta agrupación conformada
hace un año, ayudarlos
a encontrar su raigambre”,
explicó el presidente
de la Asociación
Triglav, Carlos Bizai.
Vinculado
a esto Jesenovec continuó:
“No es una inmigración
grande en números,
pero de una nación
de 2 millones de habitantes,
al menos 30.000 viven en
la Argentina, es un porcentaje
grande”.
El vínculo entre
Eslovenia y Argentina es
muy fuerte. El actual Primer
Ministro de Eslovenia, Andrés
Bajuk, llegó a vivir
a Mendoza con su familia
con 18 meses. Con el tiempo,
la Argentina lo promovió
al BID y así llegó
a Europa, para ser conquistado
por la política de
Eslovenia que lo reclamó
sin hacerle perder la nacionalidad
criolla. Otro destacado
representante de esta laboriosa
colectividad es el arquitecto
Victorio Sulcic, quien construyó
entre otras cosas el estadio
de Boca, La Bombonera.

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