La
idea de integrar
al suelo argentino
inmigrantes
extranjeros
viene de larga
data. Desde
1810 donde
a través
de una circular
de la Primera
Junta, proclama
que
“ Los
ingleses,
portugueses
y demás
extranjeros
que no estén
en guerra
con nosotros
podrá
venir a este
país,
gozaran de
los derechos
de “ciudadanos”
y serán
protegidos
por el Gobierno
los que se
dediquen a
las artes
y a la cultura
de los campos”.
Esto
es corroborado
y ampliado
en 1812 por
el 1er Triunvirato,
que en su
articulo 2º
donde promete
a los extranjeros
que vengan
con una cultura
de campos
se les dara
terreno suficiente.
Tambien auxilio
para sus establecimientos
rurales y
el comercio
de estos produzcan.
Equiparándolos
a los derechos
de los nativos.
En
1824
Bernardino
Rivadavia
siendo Ministro
y en acuerdo
a un decreto
anterior,
dicta la resolución
que otorgaba
el permiso
para crear
una Comisión
que se encargaría
de Contratar
trabajadores
y artesanos
a Europa.
Pasan
30 años
(1854)
y el Congreso
de la Confederación
Argentina
sanciona la
Ley Nº
4 y autoriza
a un particular
(Aarón
Castellanos)
a traer al
país
mil familias
de extranjeros
para colonizar.
Transcurren
14 años
(1868)
y con la Ley
Nº 269
se conceden
tierras para
colonizar
en la Patagonia.
Así
vamos llegando
a 1875 donde
especialmente
al Poder Ejecutivo
fomentar la
Inmigración
y Colonización.
Finalmente
llega al año
siguiente
(1876)
la promulgación
de la más
importante
de leyes originada
en dos proyectos
uno de Inmigración
y el otro
de Colonización
es la Ley
orgánica
Nº 817
o la llamada
Ley Avellaneda
puesto que
este habia
impulsado
el proyecto
de Colonización
y en ese momento
ejercía
la presidencia
de la Nación.
En el año
1878
el gobierno
argentino
pide al gobierno
austriaco
envié
cierta cantidad
de familias
campesinas
con el objeto
de poblar
la casi despoblada
provincia
Argentina
de Formosa
( por aquel
entonces territorio
nacional.
Respondiendo
a este pedido
Austria envió
aproximadamente
200 familias
entre las
cuales habia
50 familias
eslovenas.
El gobierno
argentino
les otorgo
100 hectareas
de tierras
fiscales a
cada una.
Esto significaba
una barrera
de contención
para los indios
que vivian
o recorrian
esas tierras.
Por lo tanto
fue una vida
durísima
no solo por
el constante
ataque de
los malones
sino por otras
circunstancias
que hacian
muy difícil
radicarse
definitivamente.
Así
muchas familias
fueron emigrando
hacia el sur,
Chaco, Entre
Ríos,
Santa fe etc.
Quedando en
Formosa solo
10 de estas
familias eslovenas.
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